En el ámbito fiscal y laboral, una de las expresiones más habituales y también más importantes es “estar al corriente con Hacienda y la Seguridad Social”. Pero ¿qué significa exactamente? ¿Por qué es tan relevante para autónomos y empresas? En este artículo te lo explicamos de forma clara y práctica.
¿Qué implica estar al corriente con Hacienda?
Estar al corriente con Hacienda significa que una persona física o jurídica cumple correctamente con todas sus obligaciones tributarias frente a la Agencia Tributaria. Esto incluye:
- Haber presentado todas las declaraciones obligatorias (IVA, IRPF, Impuesto sobre Sociedades, retenciones…)
- Haber pagado los impuestos dentro de los plazos establecidos.
- No tener deudas tributarias pendientes, o bien tenerlas aplazadas o fraccionadas y al día en los pagos.
- No encontrarse en situación de incumplimiento por sanciones firmes impagadas.
Es importante destacar que tener un aplazamiento concedido y cumplirlo también se considera estar al corriente.
¿Qué significa estar al corriente con la Seguridad Social?
En relación con la Seguridad Social, estar al corriente implica que:
- Se han pagado correctamente las cuotas (de autónomos, trabajadores…)
- No existen deudas pendientes con la Tesorería General de la Seguridad Social.
- En caso de existir deudas, estas estén regularizadas mediante aplazamiento aprobado y se estén abonando según lo acordado.
Para las empresas, también supone haber cumplido con las obligaciones relacionadas con altas, bajas y cotizaciones de los trabajadores.
¿Por qué es tan importante estar al corriente?
Estar al corriente con Hacienda y la Seguridad Social no es solo una cuestión de buena gestión, sino un requisito legal imprescindible para muchas situaciones clave:
- Acceder a subvenciones y ayudas públicas: La mayoría de las subvenciones, bonificaciones y ayudas exigen acreditar que se está al corriente de pago.
- Contratar con la Administración Pública: Para participar en licitaciones o contratos públicos es obligatorio presentar certificados positivos.
- Evitar sanciones y recargos: Las deudas no regularizadas pueden generar recargos, intereses de demora y sanciones
- Transmitir solvencia y profesionalidad: Estar al día mejora la imagen de la empresa frente a bancos, inversores y clientes.

¿Cómo se acredita estar al corriente?
La forma habitual de demostrarlo es mediante los certificados oficiales:
- Certificado de estar al corriente con Hacienda, emitido por la Agencia Tributaria.
- Certificado de estar al corriente con la Seguridad Social, emitido por la Tesorería General de la Seguridad Social.
Estos certificados pueden solicitarse online y tienen una validez limitada, normalmente de seis meses.
¿Qué ocurre si no se está al corriente?
No estar al corriente puede implicar:
- Denegación de ayudas o subvenciones.
- Imposibilidad de contratar con la Administración.
- Inicio de procedimientos de apremio y embargo.
- Pérdida de beneficios fiscales o bonificaciones.
Por eso es fundamental detectar y regularizar cualquier incidencia cuanto antes.
La importancia de un buen asesoramiento fiscal y laboral
Mantenerse al corriente requiere control, planificación y conocimiento de la normativa, que cambia con frecuencia. Contar con una asesoría fiscal y laboral permite:
- Anticiparse a problemas.
- Gestionar aplazamientos de forma correcta.
- Cumplir con todas las obligaciones sin sobresaltos.
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