Cada mes de julio, miles de empresas españolas tienen una cita ineludible con la Agencia Tributaria: la presentación del Impuesto sobre Sociedades. Aunque para muchas sociedades se trata de un trámite anual, su importancia va mucho más allá de cumplir con una obligación fiscal.
Presentar el impuesto correctamente no solo evita sanciones, sino que también permite optimizar la tributación de la empresa, detectar posibles errores contables y aprovechar incentivos fiscales que, en muchos casos, pasan desapercibidos.
En este artículo te explicamos qué debes revisar antes de presentar el modelo 200 y cómo preparar la declaración con tranquilidad.
¿Qué es el Impuesto sobre Sociedades?
El Impuesto sobre Sociedades es el tributo que grava los beneficios obtenidos por las empresas durante el ejercicio económico.
Con carácter general, las sociedades cuyo ejercicio coincide con el año natural deben presentar el modelo 200 durante el mes de julio del año siguiente. Por ello, julio se convierte en uno de los meses con mayor carga de trabajo para empresas y asesorías.
¿Quién está obligado a presentarlo?
Con carácter general, deben presentar el Impuesto sobre Sociedades:
- Sociedades Limitadas (SL).
- Sociedades Anónimas (SA).
- Cooperativas.
- Asociaciones y fundaciones que estén obligadas.
- Otras entidades sujetas al impuesto.
Incluso aquellas empresas que no hayan tenido actividad durante el ejercicio pueden estar obligadas a presentar la declaración.
Cinco aspectos que conviene revisar antes de presentar el modelo 200
Comprueba que la contabilidad está al día
Antes de preparar el impuesto es fundamental que la contabilidad refleje fielmente la situación de la empresa.
Es recomendable verificar:
- Que todos los ingresos estén contabilizados.
- Que no existan facturas pendientes.
- Que los bancos estén conciliados.
- Que los saldos de clientes y proveedores sean correctos.
Una contabilidad bien revisada reduce considerablemente el riesgo de errores en la declaración.
Revisa los gastos deducibles
No todos los gastos registrados contablemente son fiscalmente deducibles.
Algunos de los errores más frecuentes son:
- Gastos personales contabilizados como gastos de empresa.
- Multas y sanciones.
- Donativos no deducibles.
- Gastos sin factura.
- Retribuciones de socios sin la documentación adecuada.
Analizar estos conceptos antes de presentar el impuesto puede evitar futuras regularizaciones por parte de Hacienda.
Verifica las amortizaciones
Las inversiones realizadas durante el ejercicio deben amortizarse conforme a los criterios establecidos por la normativa fiscal.
Una amortización incorrecta puede provocar diferencias entre el resultado contable y la base imponible del impuesto.
Por ello, conviene revisar:
- Equipos informáticos.
- Vehículos.
- Maquinaria.
- Mobiliario.
- Aplicaciones informáticas.
- Inmovilizado intangible.
Comprueba si puedes aplicar incentivos fiscales
Muchas empresas dejan de aplicar beneficios fiscales simplemente por desconocimiento.
Dependiendo de la actividad y de las características de la empresa, pueden existir:
- Deducciones por I+D+i.
- Incentivos para empresas de reducida dimensión.
- Compensación de bases imponibles negativas.
- Libertad o aceleración de amortización en determinados supuestos.
Una revisión previa puede suponer un importante ahorro fiscal.
Revisa que las cuentas anuales coincidan con la declaración
Uno de los errores más habituales consiste en presentar un Impuesto sobre Sociedades cuyos datos no coinciden con las cuentas anuales depositadas o con la contabilidad.
Antes de enviar el modelo es recomendable comprobar:
- Balance.
- Cuenta de pérdidas y ganancias.
- Patrimonio neto.
- Resultado contable.
- Resultado fiscal.
La coherencia entre toda la información reduce el riesgo de comprobaciones por parte de la Administración.
¿Qué ocurre si se presenta fuera de plazo?
Presentar el Impuesto sobre Sociedades fuera del plazo establecido puede generar:
- Recargos por presentación extemporánea.
- Intereses de demora.
- Sanciones, en determinados casos.
- Requerimientos de la Agencia Tributaria.
Además, un retraso puede dificultar la obtención de certificados de estar al corriente de las obligaciones tributarias, necesarios para acceder a subvenciones, licitaciones públicas o financiación.
La planificación marca la diferencia
Esperar al último momento suele traducirse en prisas, incidencias y mayor riesgo de cometer errores.
Preparar la documentación con antelación permite revisar la contabilidad, resolver posibles incidencias y presentar el impuesto con mayor seguridad.
- ¿Cuál es el plazo para presentar el Impuesto sobre Sociedades?
- ¿Debo presentar el impuesto si mi empresa no ha tenido actividad?
- ¿Puedo modificar una declaración ya presentada?
- ¿Qué documentos necesito para preparar el modelo 200?
Una correcta planificación también ayuda a detectar oportunidades de ahorro fiscal dentro de los límites establecidos por la normativa.
En Parima Servicios ayudamos a autónomos, pymes y sociedades a preparar y presentar el Impuesto sobre Sociedades de forma segura, revisando previamente la contabilidad y analizando posibles incentivos fiscales para que la declaración refleje correctamente la situación de la empresa.
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